Nunca pensé que el mundo podría recuperarse y volver a ser el de antes. Nunca pensé que te iba a echar de menos. Creí que muchas de las personas a las que conocía habían muerto o desaparecido. Y, sin embargo, allí estaba, como si fuera una noche cualquiera de fin de semana. Con mis amigos y amigas. Con mi novio.
Esa noche cortamos. Él sabía que había estado, mientras reinaba el caos, con otro y sentía que nada era lo mismo. Había intentado borrar su recuerdo de mi mente. Aunque quise ser sincera y no lo oculte, creía que no iba a pasar nada hasta que me habló aquella noche de esa manera.
Hice las maletas. Me perdí en el desierto, donde un grupo de excavación necesitaba personal. Aprendí a usar una cámara y me dediqué ha realizar un reportaje fotografico de la excavación por día. Por la noche un muchacho musulmán llamado Ahmed evitaba que cogiera frío.
Hasta la llegada del amanecer permanecía desnuda, sentada cerca de una ventana. Esperaba que aparecieras de la nada en cualquier momento.
jueves, 6 de mayo de 2010
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