"En ocasiones, en esas en las que el tiempo se te escapa de las manos sin que lo hayas decidido, en las que tienes los ojos abiertos pero no sabes lo que están mirando, en aquellas en las que tu mente no esta conectada con la realidad... Son en esos momentos en los que te gustaría tener el mundo en tus manos y que únicamente se moviera bajo tus designios. Parte de ese mundo irreal e imaginario se encuentra en las letras, puntos y comas que habitan en este lugar."

domingo, 16 de mayo de 2010

Alcanzando la Divinidad. Parte Segunda.

Ya siendo conocido en todos los lugares y mares queda que te conozcan más arriba, más alto, en aquel lugar donde moran los dioses.
De nada sirve alcanzar los sitios más elevados y gritar tu nombre y tus aspiraciones. Nada se obtiene visitando todos y cada uno de los templos constriudos y dedicados a las diversas divinidades adoradas en la Tierra.
Hay que desafiarlos para que decidan posar su mirada en un determinado mortal. Tampoco obtienes resultado aunque insultes o desafies a esos dioses en sus templos. Tienes que ir a su terreno.
Por suerte, el pretender alcanzar su morada ya es considerado un desafio.
En la antigüedad bastó con proponerse un basto desafio en forma de edificio. Una construcción tan grande que llegara a pasar las nubes. Ese majestuoso y monstruoso bloque de piedras supuso tal ofensa a los dioses que como primer castigo decidieran impedir que la comunicación entre los hombres no fuera posible. El segundo castigo fue derribarlo. El tercero fue la venganza de sangre de uno de ellos. Los tres castigos fueron impuestos. Solo uno fracasó.

lunes, 10 de mayo de 2010

Más distancia

Me consiguieron un piso los que formaban parte de la excavación. Dejé la habitación de Ahmed. No fue ningún trauma. Solo nos entendíamos en la cama, el resto del tiempo teníamos que hablar por señas.

Era un sitio pequeño. Luminoso, acogedor, tan fácil de recoger como de convertir en un auténtico caos. E, increiblemente cierto, fresco por muchas horas que le diera el sol.
Durante el día estaba en la excavación. Mi trabajo de retratar los descubrimientos se fue ampliando por mi propia iniciativa. En pocos días estaba haciendo una especie de "making off" de los descubrimientos. Quienes participaban, que encontraban, como se sacaban los restos, que hacían para conservarlos hasta llevarlos a su destino... Un poco de todo.

Por la noche... no echaba de menos a Ahmed. Dormía poco. Pasaba horas sentada cerca de la pequeña ventana del dormitorio. Unas veces tapada con las sábanas, otras sin ninguna tela que cubriera mi cuerpo. La mayoría abrazada a la almohada intentando que al tener algo cerca del cuerpo y cerrar los ojos, no imaginara que tus manos acariciaban mi piel.

Fui cambiando, despacio. El primer paso fue cambiar la ropa occidental, los vaqueros y tops, por algo más propio del lugar, ligeros vestidos de tejidos finos. Me dejñe de preocupar por el aspecto de mi pelo. Comenzó a crecer a lo loco y recuperó su color natural. Peor fue lo de pasar tantas horas al sol. Tras quemarme un par de días por no tener cuidado con cremas ni productos parecidos, comenzó a coger un tono tostado que jamás imagené que pudiera llegar a tener por la palidad natural de mi piel. Finalmente tuve que hacer como las ladies inglesas, llevar sombrero y parasol.

El mundo era tan distinto y extraño... que sino hubiera sido por las cartas que recibía de las personas a las que importaba y que sabían donde estaba, hubiera podido asegurar que me encontraba en otro planeta.

viernes, 7 de mayo de 2010

Alcanzando la Divinidad. Parte Primera

Debes llegar el momento en el que seas conocido y reconocido por todas las tierras que pisas y por aquellas que jamás has visto. Todos hablarán de ti, todos te conocerán. Contarán tus aventuras y hazañas. Serás parte de la historia. Serás parte de la leyenda.

Pero no basta con matar, con ser un héroe prototípico. No sirve haber vencido a un ejército enemigo que siperaba por millares al que tú pertencías. No es suficiente acabar con monstruos, criaturas infernales ni, incluso, con otros que pretender seguir tu mismo camino.

Desafiar y vencer a todos los grandes de tu época en su terreno. Ser el sabio de los sabios, refutar a los filósofos, vencer con ingenio a los que se creen maestros. Engañar a los magos y los que realizan cualquier tipo de truco.

Estando en boca de todos podrás estar en oidos de los dioses. Será en ese momento cuando estés alcanzando la gloria en la tierra y la ira de los cielos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Distancia

Nunca pensé que el mundo podría recuperarse y volver a ser el de antes. Nunca pensé que te iba a echar de menos. Creí que muchas de las personas a las que conocía habían muerto o desaparecido. Y, sin embargo, allí estaba, como si fuera una noche cualquiera de fin de semana. Con mis amigos y amigas. Con mi novio.

Esa noche cortamos. Él sabía que había estado, mientras reinaba el caos, con otro y sentía que nada era lo mismo. Había intentado borrar su recuerdo de mi mente. Aunque quise ser sincera y no lo oculte, creía que no iba a pasar nada hasta que me habló aquella noche de esa manera.

Hice las maletas. Me perdí en el desierto, donde un grupo de excavación necesitaba personal. Aprendí a usar una cámara y me dediqué ha realizar un reportaje fotografico de la excavación por día. Por la noche un muchacho musulmán llamado Ahmed evitaba que cogiera frío.

Hasta la llegada del amanecer permanecía desnuda, sentada cerca de una ventana. Esperaba que aparecieras de la nada en cualquier momento.